VIVENCIAS OLÍMPICAS

Un diploma con sabor a medalla

Su diploma en gimnasia artística por equipos en Barcelona'92 fue histórico, porque España accedía por primera vez a la élite, dominada por el bloque soviético, Estados Unidos y China. Alicia Fernández, una de las seis gimnastas del equipo, evoca cómo se logró aquel meritorio quinto puesto.

La primera vez que entré en una sala de gimnasia, me enamoré. Fue mi primer amor. Yo vi lo que estaban haciendo y dije: "Yo quiero volar, yo quiero hacer eso".

Mis recuerdos me llevan al Gimnasio Moscardó, donde entrenábamos. Éramos unas veinte, de todas las comunidades, aunque al final en el equipo de Barcelona'92 fuimos todas madrileñas. Entre nosotras, había competencia, claro, pero vivíamos juntas y la gran mayoría éramos de Madrid, del mismo club, Calvo y Munar Rodeira, nos conocíamos, casi los dientes de leche se nos han caído juntas. Fueron años de mucho esfuerzo y dedicación. Mucha gente dice que no hemos tenido infancia o adolescencia. Yo digo que la he tenido como las demás, pero diferente. La mayoría jugaba en la calle a "churro, media manga, manga entera" y yo jugaba a "flic flac, molino, doble plancha". Y por supuesto que jugábamos a los juegos normales en las concentraciones.

(Foto: Archivo de Alicia Fernández)

Iba a ir a Seúl'88 pero me partí el tendón de Aquiles, me quedé con las ganas. Era la primera vez que España se clasificaba por equipos, fue en el Mundial de Rotterdam, yo tenía doce años. En Los Ángeles'84 España había entrado por el boicot. 

(Foto: Instagram de Alicia Fernández)

Detrás del diploma olímpico hay mucho trabajo, ilusión, sacrificio, ganas... Hay una leyenda urbana con los gimnastas de que si no nos dan de comer, que si entrenamos demasiado... Yo hablo por mi experiencia. Si volviera a nacer volvería a hacerlo. Lo tengo muy claro. ¿Se trabajan muchas horas? Sí. ¿Es muy duro? Sí. ¿Difícil? También. Pero como todo en la vida. Hay dias buenos, hay días en que no te salen los elementos, o te lesionas, o lloras, pero es como todo en la vida. Con esfuerzo, lucha, valentía y actitud se consiguen las cosas.

(Foto: Instagram de Alicia Fernández)

Formé equipo con Eva RuedaCristina FraguasSonia Fraguas, Ruth Rollán, y Silvia Martínez, con Elena Romero de reserva. Llegamos un par de semanas antes que el resto de equipo, estuvimos entrenando en el Palau, no en el sala de competición. A la ceremonia de apertura no fuimos, porque acababa tarde, y al día siguiente competíamos a primera hora. 

          

(Foto: Archivo de Alicia Fernández)

De Barcelona'92 recuerdo la Villa, sobre todo. El ambiente de tantos deportistas de tantos países, tan diferentes, aquello se queda en el aire, lo respiras lo palpas. En aquella época, conocer a los jugadores de la NBA, Michael Jordan, Magic Johnson, era increíble. Es verdad que la selección de gimnasia llamábamos la atención, se acercaba mucho la gente a nosotras. pero es el ambiente que vives... No hay palabras. En los Juegos estás con los cinco sentidos abiertos, para captar todo y ni perderte nada.

Antes de la competición, estás en lo tuyo. Íbamos con mucha fuerza, eran los Juegos españoles, pero era muy difícil lograr medalla. La competición fue espectacular, el Palau se venía abajo, se me ponen los pelos de punta al recordarlo. El apoyo fue bestial. A mi me tocó en la segunda rotación con Cristina Fraguas. En mi época había que hacer cuatro ejercicios obligatorios y cuatro ejercicios libres, teníamos que ser muy homogéneas. Estaban Tatyana Gutsu, Shannon Miller, Lavinia Milosovici... Parecía que tenían los pies pegados a la barra, no se caían, eran tremendas.

(Capturas de imagen: Youtube/TVE)

Quizá podríamos haber mejorado el quinto puesto, pero dependes de los jueces. A la hora de la puntuación, nosotros éramos Fernández, Rueda, Fraguas... El Equipo Unificado, Estados Unidos y Rumanía subieron al podio por equiposY nosotras, muy orgullosas de haber estado ahí, quintas, muy cerca de ellas. Junto con Sydney'00, el mejor resultado por equipos en artística de la historia.

 

Pero mi mejor recuerdo vino después. Durante los Juegos operaron a la madre de las hermanas Fraguas, y tengo grabado el momento en que, cuando terminamos de competir, que acabamos la final en suelo, me di un abrazo con Cristina y le dije: "Lo hemos conseguido, nena, y tu mamá está perfecta". Lo habíamos pasado mal, y fue un momento muy especial.

Cuando acabaron los Juegos, cogimos vacaciones, tras años con muchas horas de entrenamiento, competiciones, tensión. Al volver, estuve un tiempo dudando, si seguir, retirarme... tenía 19 años. Las lesiones machacan psicológicamente. no lo tenía muy claro, seguí entrenando, y al final me retiré. Tuve mucha ayuda de Jesús Carballo, Almudena San José, Lucía Guisado...  

Estudié Magisterio en Educación Física y luego Ciencias Empresariales. Trabajaba en el Ayuntamiento de Madrid y lo compaginaba. Era una pitagorina, una empollona, me parecía todo demasiado fácil, quería más, mis padres me decían que parase, pero yo no podía estar sentado en el sofá de casa esperando... Cuando has sido deportista de élite, al dejarlo te sobran horas en el día.

(Foto: Archivo de Alicia Fernández)

La gimnasia me ha dado muchos valores, que hoy por hoy transmito a mi hija: la constancia, el tesón, las ganas, la superación personal, trabajar en equipo, apoyar a los que están al lado, y hacerlo siempre con una sonrisa.